17 de Enero de 2010 - Mojito Bar (Villa Pehuenia)

 

Villa Pehuenia es un centro turístico muy jóven, posee una naturaleza extraordinaria y una cultura milenaria. Se encuentra enclavada en la cordillera de los Andes, a la vera de los lagos Aluminé y Moquehue, a unos 300km de la capital neuquina.

Hacia allá nos dirijimos, para ello hicimos omnibus de S. M. de los Andes a Zapala. En la terminal Zapaleña nos esperaba Rodi y su troupe para alcanzarnos en auto a V. Pehuenia. No tengo palabras para contar lo hermoso del trayecto vía Ruta Provincial 13, sobre todo la parte en que se acaba el pavimento y comienza un consolidado lleno de piedras... algo peligroso pero bellísimo a la vez.

Llegamos, y nos vamos casi directamente a Mojito Bar para probar sonido así tendremos luego algunas horas para descansar. El bar es pequeño pero muy agradable y la atención que nos brindan Rodi y Fabiana, hermanos ellos, de primera.

El show está programado para cerca de la medianoche. Armamos la lista de temas basado en el show de Zapala, osea, de nuevo la "escalerita". Una vez comenzado el show Palo improvisa e incluye temas como "Madrugadas", "Turbias Golondrinas" o "Milonguita", luego sí continúa con lo pautado: "A través de los sueños", "Las nenas"... un arranque bien tanguero. Al llegar a "Sangre", Nacho Gentile se suma a la percu y es ahí donde comenzamos a subir la escalera. El show poco a poco entra a ganar en polenta. Sobresalen "El enviado" y "El grito del chimango", con un gran solo de Nacho. Ya para esa altura Palo estaba incendiado y disfrutaba del concierto a pleno. Luego, para el placer del público vinieron una seguidilla de clásicos como "Ella vendra", "Antojo",y "Te quiero llevar". Quedaron para el final algunos bices: "Tapa", "Estaré y "Playas". Fué un show zarpado y que gusto mucho, los comentarios de la audiencia así lo hicieron saber.

Post show hubo tiempo para dedicarnos, junto con Palo, a pasar algo de música. Un gran gusto que nos dimos: ser disc-jockey al menos por unas horas. Le metimos a lo nacional, sonaron: Sumo, Redondos, Charly, Pappo... clásicos.

Así, entre charlas profundas y de las otras finalizaba una nueva jornada. Por suerte se nos venían un par de días de descanso, lo necesitabamos para recargar bien las pilas para lo que se vendría.

 

OvA

 

 

 

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