SU ETAPA EN DON CORNELIO Y LA ZONA

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Palo es considerado un trovador moderno que comenzó su carrera como cantante en el año 1979 en una banda denominada "Sempiterno" la cual estaba integrada por amigos y compañeros de la escuela. Posterior a ello, hacia mediados de 1984 y en el barrio de Flores, de a poco empieza a gestarse una banda fundamental en el rock argentino: Don Cornelio y La Zona. Sin embargo, el primer nombre que tuvo la banda fue "La Banda de Don Cornelio" quienes debutan oficialmente en "La Alcantarilla" el 31 de Diciembre de 1984.

Los oscuros años del “proceso” empezaban a quedar atrás, la música de rock conseguía ocupar un lugar en los medios, y aparece una nueva camada de bandas que acompañan el “destape” y la necesidad -conciente o inconciente- de olvidar la pesadilla con una música presuntamente divertida. Entre ellas, como una oveja negra que levanta su cabeza en medio del rebaño, surge Don Cornelio.

Siguiendo el orden cronológico, hacia 1985 y como dijimos, haciéndose llamar simplemente “Don Cornelio”, Palo Pandolfo, Alejandro Varela y Claudio Fernández incorporan al tecladista Daniel Sais (luego tocaría en Soda Stereo) y el saxofonista Fernando Colombo. Es el momento en que Palo cantaba con pantalones de razo, un par de chicas hacían coros -pero fundamentalmente “decoraban” el escenario-, y Alejandro Varela punteaba desde una impactante guitarra -sintetizador. Paralelamente empiezan a aparecer letras con una orientación psicologista, que irían delineando la particular forma de poesía de Palo -de influencias tan diversas como el primer rock nacional, los simbolistas, Freud, y los poetas malditos de dentro y fuera del rock- que alcanza una temprana culminación con “El Rosario en el Muro” compuesta a fines del 85'.

Dentro de la rápida evolución que atraviesan, el 86 es también un año de cambios. Entra una pieza clave que consolida la musicalidad de la banda y termina de completar -junto a Palo, Claudio Fernández y Alejandro Varela-, el cuarteto básico que constituye su esencia: el bajista Federico Ghazarossian. También ingresa el que sería su tecladista definitivo, el marplatense Daniel Gorostegui Delhom. La coraza “tecno” empieza a resquebrajarse, y aparecen canciones de forma más libre y sonido más rockero.

El nombre del grupo atraviesa una etapa de tironeo entre “Don Cornelio” y “La Zona”, para estabilizarse finalmente en “Don Cornelio y La Zona”, mientras que la música es definida ahora como “psicodelia romántica”. Ese mismo año realizan varios conciertos por Capital Federal como en Cemento, Prix D'ami y en El Teatro Santa María. Su primera actuación grande fue en el festival "Subte Rock", realizado en la disco "Paladium".

 

En 1987 grabaron un primer disco autotitulado con la producción de Andrés Calamaro. Este primer LP, presentado formalmente en el Cine Fénix, fue muy bien recibido por la critica y es elegido casi unánimemente grupo "revelación" en casi todos los medios, tanto por la prensa y músicos, como por el público. Esta impresión se ve corroborada por una impactante actuación en el Festival Chateau Rock, en Córdoba, a comienzos del ‘88. Ese mismo año fueron elegidos como Grupo Revelación por el suplemento Sí del diario Clarín. Además tocan teloneando a Fito Páez en su presentación oficial del LP "Ciudad de pobres corazones".

La inclusión del arte gráfico a cargo de Nessy Cohen (quien estaría ligado a toda la obra de Don Cornelio y posteriormente Los Visitantes) y la presencia de temas como “Imagen proyectada” o “La luz de la cara roja” demuestran una búsqueda hacia la trascendencia musical lograda hasta nuestros días.

El debut de Don Cornelio y La Zona es una colección de oscuras canciones psicodélicas  (Joy Division, Simple Minds, Bauhaus). La banda en realidad no se parecía a nada, se adueñaba de las palabras como el Spinetta de Pescado Rabioso, y tenía algo de sintonía con bandas extranjeras como The Cure y el aura del fin de Sumo.

Hermosas canciones como “Cenizas y Diamantes” (con el memorable estribillo "saludo y pateo la mirada del dolor"), “Tazas de Té Chino”, “Un Rosario en el Muro”, “Imagen Proyectada” y “Ella Vendrá” (que supo ser el "hit" del álbum) conviven en un disco que de principio a fin no tiene desperdicio.

Era algo nuevo y tan emocional como la voz de "Palo" Pandolfo. La producción de Mario Breuer y Andrés Calamaro, quien colaboró en teclados y coros en todo el disco, fue acusada de ser demasiado pop por algunos miembros del grupo y derivó en la exhibición salvaje de Patria o Muerte, el segundo álbum.

Mucho después, Palo reconoció: "Me oía una voz tan de maricón que la odié. Ahora la escucho y me encanta".

 

Las aguas de Don Cornelio y la Zona seguían en perpetua agitación. El grupo reaccionó violentamente contra el éxito obtenido por Ella Vendrá y como resultado -sumado esto a la inestable situación del país- surge una música cada vez más abrasiva, cruda, desgarrada, que utiliza el ruido y el acople, cercana al punk y las vertientes más viscerales del rock. Esta dirección ferozmente individualista y comercialmente suicida (por lo menos a los ojos del “stablishment” del negocio musical) se vio confirmada con la aparición a mediados de 1988 de su segundo disco, “Patria o Muerte” que ya desde su título planteaba tanto un desafío como una ácida broma. Fué grabado en 140 horas en horarios matutinos, y producido artísticamente por el propio grupo junto al técnico de grabación Mario Breuer; la alineación era la misma del anterior, excepto que ya no estaba Fernando Colombo y había ingresado Serguei Iskowitz en trompeta. Su aparición en Obras teloneando a Iggy Pop en su primera visita a nuestro país, en agosto del mismo año, consolidó la nueva orientación musical.

Esta voluntaria recorrida desde el éxito hasta el underground (el camino inverso al que transitan la mayoría de los grupos) se profundizó en 1989, con el desgarramiento interno y externo del grupo reflejado en una música gritada que resonaba en lugares cada vez más marginales, como el Parakultural y Medio Mundo Varieté. Sin embargo, Don Cornelio ya comenzaba a dar la vuelta y encontrar una síntesis de sus dos etapas -poesía y melodía unidas al rock directo-, como puede verse en los demos que registraron para lo que iba a ser su tercer L.P (Dormís Sola, Para Amarte).

Lamentablemente, este iba a quedar sólo en proyecto. La hiperinflación del último período alfonsinista -que hizo que la grabación del tercer disco se postergara sin fecha cierta-, unida al desgaste interno de la banda determinaron que, después de su último show en Babilonia en diciembre del ‘89, Palo y Alejandro decidieran de común acuerdo dar por terminada la experiencia a comienzos del nuevo año. Palo ya estaba armando junto a Federico su nuevo grupo “Los Visitantes”, y Alejandro su proyectada banda de blues, “King Size”. Pero esa es otra historia.

 


Fuentes consultadas:

http://www.doncornelioweb.com.ar
http://www.wikipedia.com
http://soydelmonton.com
http://www.argenautas.com