BIOGRAFÍA

PALO Y SU ETAPA EN DON CORNELIO PALO Y SU ETAPA EN LOS VISITANTES

 

PALO Y SU CARRERA COMO SOLISTA

Luego de la separación de Los Visitantes, Palo inició una carrera solista. El porque un músico decide encarar una carrera solista es una de las grandes preguntas del rock. Las respuestas generalmente son búsqueda de nuevos espacios musicales o diferencias irreconciliables con el resto del grupo. Pero la mente popular casi siempre tiende a sospechar: "se agrandó, quiere la fama para el solo". Contradiciendo esto Palo expresa "Es más humilde ser solista al contrario de lo que se piensa", " No quiero ser líder da nadie, sino simplemente un pibe que sale al escenario a defender sus temas" explica.

Muchas veces se presentaba solo con su guitarra criolla y otras tantas era acompañado por la banda La Fuerza Suave, integrada por Mariano Barnes (bajo, guitarra acústica, mandolina, charango y coros) Mariano Mieres (guitarra eléctrica y coros) y Javier Foppiano (batería y percusión). El álbum debut fue "A través de los sueños" (2001), una placa editada simultáneamente con el nacimiento de su primera hija. Este disco recorre diferentes estilos musicales, como el candombe, la chacarera, una bossa nova, y hasta una cadencia tanguera. Fue editado por el sello independiente ABD y contó con numerosos invitados importantes no sólo del rock local (como Fito Páez,el ex-Divididos Federico Gil Sola, el ex Manal Alejandro Medina e integrantes de los Super Ratones, La Bersuit, Rey Gurú y Willy Crook & The Funky Torinos) sino también del folklore (la cantante Liliana Herrero y el compositor Peteco Carabajal).

"A través de los sueños" marca un nuevo rumbo en la forma de abordar su lírica. Palo cuenta "traté de decir lo que pienso bajando un poco mi ideología". "En este disco me propuse concientemente escribir desde los pensamientos. Ya había hecho muchas catarsis con mis canciones. Fue todo un momento de concentración y de poder escribir la letra desde lo conciente para decir algo, no una confesión a la madrugada". Es un disco que marcó un "pulimiento personal" y "un enriquecimiento como músico".

Palo buscó en el plano de las letras y sobre todo en temas como "Todos somos el enviado", "Trabajar", "Virgen", "Barrilete" y "La nueva flor", decir lo que pensaba. Desde una mirada más espiritual y con la intención de "reivindicar la luz que hay dentro de cada uno" a partir de la premisa de que todos "somos Jesús", el cantautor plasmó su peculiar visión del mundo que, según él mismo indicó, se nutre de dos vertientes: "la marxista leninista de mi papá y la espiritista de mi mamá".

Las críticas fueron excelentes. Por ejemplo, Clarín escribía: «no solo es lo mejor que hizo desde "Espiritango", sino que redefine su lugar de culto: el disco salió porque tenía que salir, porque cada segundo es materia de catarsis y porque lo que urge... surge. Están aquí todos los palos de Palo —desde el latino (Eclipse bien) al casi metálico (La nueva flor) —, pero sobre todo está, en los arreglos y sobregrabaciones vocales, su desbordante y pasional mundo artístico. Como un loco, Palo se habla y contesta a sí mismo. Sueña despierto, otra vez».

Por mediados del 2002, el país mostraba a flor de piel las cicatrices del diciembre anterior y entre expresiones varias, un Palo se empeñaba en componer canciones que contendrían destellos del espíritu de esos días. Así fue que con su banda “La Fuerza Suave” grabo el demo de "Intuición", que por cuestiones económicas nunca saldría a la luz comercialmente. Buena parte de "Intuición" es un fiel reflejo de una Argentina modelo 2002 sufrida y ruidosa, pero también de todo lo que vino después porque al escucharlo queda claro que hoy seguiría funcionando perfectamente. “La Revoluta”, “¿Qué hacés loco?”, “Argentina 2001”, son algunas de las canciones más explícitas en ese sentido. Aun así, todo el disco contiene la misma esencia, puesto que, de alguna manera, hablar desde el corazón, del amor y otros sentimientos continúa siendo liberador. El camino estético y musical esta más vinculado al tango, al candombe y la milonga. Un disco "latino platense" con un sonido contemporáneo post-rock. Por aquellos tiempos Palo expresaba "estoy componiendo con el sonido de la banda en la cabeza, no componiendo tan 'a la que te criaste', sino que me imagino como van a estar sonando para la banda que es la destinataria directa de las canciones".
Sin invitados y no tan ecléctico como su primera aventura solista "Intuición" suena auténtico, más maduro, es el “sencillo perfecto” que muchos sueñan en conseguir y nunca logran. Un demo que no salió a la luz comercialmente pero que, paradójicamente, tiende a iluminarnos el alma.

En el año 2004 se edita "Antojo", un álbum compuesto por personales versiones de temas de Charly García, Luis Alberto Spinetta, David Bowie, Mano Negra, Quilapayún, Bob Marley, Silvio Rodríguez y Radiohead, entre otros, y de temas propios de las bandas que lideró, Don Cornelio y la Zona y Los Visitantes. Fiel a su espíritu libre y que hace de él un personaje único en el ámbito de la música popular argentina, Palo arremete ahora con un disco de covers, en los que abandona por un rato su generosa faceta compositiva y se sumerge en la interpretación hasta apropiarse de las canciones. En el disco el trovador vuelve a jugar con los límites y se arriesga por ejemplo, a hacer una versión con base electrónica de "Sueño con serpientes", de Silvio Rodríguez, que por su intensa forma de decir no pierde peso sino que se abre a otra mirada. Por ese entonces Palo expresaba "Es un aprendizaje donde yo me abro, me engrandezco. Siempre supe que iba a ser algo como intérprete. Hoy me doy el lujo de crecer en público y me permito hacer no desde la creación sino desde la interpretación. Los grandes maestros como Aníbal Troilo interpretaban obras propias pero también de otros"

Acerca de la curiosa y a la vez atractiva selección de canciones, Palo aclaró que casi todas fueron elegidas por él mismo y que tienen en común que "me definen ideológica y estéticamente" (afuera quedó una veintena de temas como "Tristeza de la ciudad", de Los Abuelos de la Nada). En "Antojo", producido eficazmente por Tito Losavio (ex Man Ray), se escuchan desde una estética electrónica -la mayor parte de los temas llevan bases programadas- "Ceniza a cenizas" de David Bowie; "Karma Police" de Radiohead; "Exodo" de Bob Marley, y "She", de Charles Aznavour de acuerdo a la versión de Elvis Costello, todos ellos bien adaptados al español por el mismo Pandolfo. Pero los pasajes más interesantes se escuchan en temas como "Ella vendrá", el superhit de Don Cornelio que Pandolfo sacó del arcón de los recuerdos para recrearlo desde una elegante mirada pop, donde se luce especialmente la dulce e inspirada voz de Adrián Dárgelos (Babasónicos). Acerca de este tema Palo nos comenta: "Es un tema que nunca quise tocar en vivo, lo estaba guardando para una oportunidad como ésta. Con Dárgelos tuvimos un encuentro emocionante, lo grabamos juntos en el estudio, mirándolo a la cara, con esa locura y esa luz que él tiene". Pero para Palo una de las mayores alegrías fue contar con la presencia de Charly García en "Hipercandombe" (de La Máquina de Hacer Pájaros), que tocó el solo original de sintetizador.

"Antojo" también incluye "Vamos mujer" (de la "Cantata de Santa María de Iquique", de Quilapayún), "La búsqueda de la estrella" (Spinetta), "Mala vida" (Mano Negra), una versión alocada de "Volare", de Domenico Modugno, y los propios "Tazas de té chino", "Playas oscuras" y el memorable "Antojo", en una versión festiva a la que aporta el acordeón de Juan Subirá, de La Bersuit Vergarabat. En relación a cómo funcionaba el vínculo musical con Tito Losavio, Palo comentó que fue tan intenso y complementario que el ex guitarrista y compositor de Man Ray termino formando parte de la banda estable en la presentación oficial del disco. "El es frío y yo soy un chambón, un calentón. Entonces él me ayudó a armar ideas mías delirantes, bases ambientales que yo venía haciendo. El planteó un trabajo sistemático, de ida y vuelta y de disciplina".

Además de Charly García y Adrián Dárgelos, también se sumaron a la placa en calidad de invitados Richard Coleman, Ariel Minimal, Súper Ratones, Juanchi Baleirón (Pericos), Gringui Herrera y Fabián von Quintiero.

Parte del año 2005 y 2006, ademas de presentar el disco Antojo, Palo se dio el gusto de formar un cuarteto de guitarras denominado Garpamal donde lo acompañaban Gustavo Semmartin y Santiago Fernández –ambos también integrantes de la agrupación Me Darás Mil Hijos- y Rodrigo Guerra (de Pequeña Orquesta Reincidentes y habitual colaborador de Flopa). Con este cuarteto hicieron recordadas presentaciones por Capital (Club del Vino, en el Dorrego) donde se dedicaban exclusivamente al tango, interpretando, en su mayoria, temas de la autoria de Palo. Temas como "Madrugadas", Las nenas", "Turbias Golondrinas" o "Sin Razon" eran algunas de ellos.

Los dos trabajos discográficos anteriores (A traves de los sueños y Antojo) tuvieron una casi nula promoción, volviéndose perlas difíciles de conseguir para los oyentes. Por esto mismo las placas fueron reeditadas en el 2007 haciendo justicia a una trayectoria que no tuvo el reconocimiento merecido. Esto fue gracias a la acción del sello ATípica Records, que también lanzara el nuevo trabajo del músico en 2008 (Ritual Criollo). En el caso de "A través de los sueños", el trabajo fue relanzado con nuevos temas, compuestos por Pandolfo para la cinta de Pablo Trapero "Nacido y criado", y que le valieron al músico una nominación a los Premio Cóndor de Plata. "Antojo", por su lado, contó con dos canciones inéditas, "Ni hablar" de Andrés Calamaro y "Yuyo verde", de Homero Manzi.

Por mitad del 2008, salio a la luz su nuevo y esperado disco Ritual Criollo. Para muchos se trata del mejor disco de Pandolfo desde el Espiritango (1994) de Los Visitantes. En este álbum suma poder letrístico y melodías claras. Además, con la banda El Ritual (con Raúl Gutta como principal compinche, mas Sergio Gutiérrez en teclados, y Gustavo Senmartin en guitarras y bajo) desplegó un vasto abanico rítmico y encontró un sonido que lo ubica dentro de lo que se considera, ampliamente, música popular. Los tres primeros temas de Ritual criollo son de una belleza y claridad poco habituales y bucean en el singular arte de hacer canciones: Oficio del cantor (con el bandoneón de Pablo Gignoli), Amor (practico el ritual) y el reggae Canción cántaro. Uh! la soledad un valsecito urbano y Río Reconquista, una cumbia con apuntes precisos que recuerdan la economía poética de Gris atardecer. Otra gran canción es Siete vidas, un mix de amor de pareja y misticismo, con la participación de Lisandro Aristimuño. En Las nenas, Carnavalonga y El grito del chimango (este último con la voz y el violín de Peteco Carabajal) explora su costado folclórico. Para Turbias golondrinas (tango que le grabó el Tata Cedrón) convocó las guitarras criollas de Rodrigo Guerra, Santiago Fernández y Gustavo Senmartín y la voz de Lidia Borda. Blanca Lucía es una instantánea amorosa ubicada entre A media luz y Catalina Bahía. Y así. "Ritual Criollo" es un disco vital, bien tocado, con los arreglos justos y necesarios. Con sonidos naturales para canciones que ensanchan el alma, le dan aire. Es un disco para escuchar con una sonrisa entre los labios hecho por un trovador, un poeta bien nuestro que ejerce su oficio de cantor.

Palo explica que fue lo que busco con este nuevo álbum: “Ritual Criollo fue un disco al que me costó mucho trabajo llegar, hacía mucho tiempo que tenía ganas de hacer un disco acústico, introspectivo, con vestigios de psicodelia, con tumbado afrocriollo y latinoamericano, y sin abandonar la cultura beatle, que mamé desde los trece años. Para eso hay que tener la cabeza muy abierta y hoy me parece que es más perdurable una canción de Yupanqui solo con una guitarra que Mobi con todas sus cajas rítmicas. Nada ni nadie puede sonar tan puro con Yupanqui, es como un diamante, una pieza única.
Este álbum refleja la música ancestral sobre la que vengo trabajando desde hace años. Es una música que surge de nuestras raíces y combina rasgos de la cultura originaria de estas tierras con la cultura de los gallegos, los italianos, los judíos y todos los que formaron este quilombo. Ése es nuestro espíritu y nuestra música. Puede ser tomado como un disco político porque intenta develar un misterio. Hoy en día, estamos penetrados por información de todo tipo, así que es necesario ofrecer cierta resistencia cultural.
Además puede ser escuchado por un nene de 2 años o por un viejo de 90. "Muchos me ven como un artista de culto, pero tengo ciertos álbumes de culto y tengo otros muy populares. Me gusta que todo tipo de gente escuche mis canciones, no sólo un grupito de freaks y melómanos súper cool. En Ritual criollo, hay una búsqueda de lo popular. Además, muchos temas están grabados en vivo. Eso implica que queden registrados algunos errores, pero también le da frescura y durabilidad a la obra”.

Cinco años que pasaron desde "Ritual Criollo". En 2013 Palo Pandolfo terminó de coronarse como uno de los artistas más influyentes del circuito. No hablamos de los festivales sponsoreados, sino de sus fugitivos: los cancionistas que encontraron un modelo para su manera de conectar el rock y la psicodelia con nuestros folclores urbanos y rurales. En ese sentido "Esto es un Abrazo", su nuevo disco junto a La Hermandad, resulta una afrenta y una confirmación: un álbum -en el sentido más profundo de la expresión- de rock argentino. Un artefacto que, subterráneamente, conecta los discos de Pescado y las tapas de "Expreso Imaginario" con el Parakultural y el filo alternativo de TTM. Para sellar esa intención, Palo convocó a Goy Ogalde y a Charlie Desidney como productores y se rodeó de un cuarteto con carta de ciudadanía del Oeste. El resultado son trece canciones tan místicas como viscerales, con elementos de rocksteady, huaino, baladas y hasta hardcore. Palo las canta prendido fuego, poniendo en marcha un imaginario en que dialogan Benjamín Solari Parravicini, el Conurbano, Sturgeon, el sexo con amor y la vida familiar.

Ahora, con “Esto es un abrazo” ya en la calle (editado por S-Music) y junto a su actual banda “La Hermandad”, integrada por Mariano Mieres en guitarra eléctrica, Santiago Capriglione en bajo, Gerardo Farez en teclados y Carlito Fernández en batería, Palo Pandolfo se encuentra presentándolo por todo el país.

Jamás podrá decirse que Palo no es un artista honesto. Sus 30 años de trayectoria sugieren una montaña rusa con picos y pozos, autoboicot y desmesura, genialidad y pureza. Desde el soberbio pop y punk rock de Don Cornelio hasta el folclore y el tango de Los Visitantes, desde la tensión entre Yupanqui y Spinetta que domina parte de su obra (esa poética que combina sencillez, profundidad y barroquismo) hasta su carácter interpretativo pasional y desprolijo (que en el vivo es anarquía feroz). Quizás Palo Pandolfo no zafe jamás de la categoría oblicua de artista de culto. Quizás su música quede circunscripta a una desmembrada grey de fans. Quizás no importe. Alguna vez estos discos van a ser escuchados como lo que son: yuyos que crecen en el espacio mínimo que hay entre el rock más esponsorizado y el más indie, perlas perdidas en un océano demasiado calmo.



Fuentes consultadas

http://www.rock.com.ar
http://www.lt24online.com.ar
http://lasemillarock.blogspot.com
http://www.rionegro.com.ar
http://www.clarin.com (Mariano del Mazo)
http://www.rollingstone.com.ar/ (Martín E. Graziano)